Modelo de calidad: qué me ofrece

Puede que la tarea más difícil cuando se diseña cualquier modelo de calidad, al igual que cuando se plantea cualquier examen, sea decidir como calificar los resultados. Calificar significa “poner una nota”, clasificar un entregable en base a una serie de criterios que han sido establecidos previamente. Pero para calificar hacen falta dos cosas, preguntas y resultados, es decir, controles y su grado de incumplimiento.

Antes de fijar cualquier criterio de calificación es conveniente fijar el objetivo de nuestro modelo de calidad. El criterio de clasificación estará orientado al objetivo, a lo que queremos medir. Por ejemplo se pueden tener modelos:

  • Modelo de calidad de mínimos: contiene controles que siempre tienen que ser respetados. Su criterio de clasificación es fácil: hay que pasar todos los controles.
  • Modelo de calidad general: pretende clasificar los programas en base a su calidad. La diferencia con el anterior es que contiene controles más allá de los meramente básicos y, por tanto, se pueden alcanzar niveles de excelencia.

Los modelos de calidad generales suelen tener las siguientes características:

  • Los controles o normas están clasificados por niveles de importancia y por categorías. Los incumplimientos pueden ser explotados posteriormente en base a dichas dimensiones.
  • Tienen regiones que dan una interpretación de corrección del resultado (bueno, regular o malo) o de acciones a tomar (aceptable, optimizable o rechazado). Las regiones suelen ser impares (tres o cinco).
  • Permiten comparar dos software distintos. Es mas, a veces se usan para compararlos.

Modelos de calidad discretos y continuos

Los modelos generales, o para ser más claros aquellos que pueden llegar a dar una nota de excelencia más allá del mínimo, se pueden clasificar a su vez en modelos discretos o continuos.

Los modelos discretos, para hacernos una idea, ofrecen notas como las agencias de clasificación de riesgos de un país. No ofrecen una nota numérica sino un valor en una clasificación (aceptable, optimizable o rechazado; bueno, regular, malo). Cada una de los valores de clasificación tiene una interpretación que se obtiene directamente del método para clasificar. Por ejemplo, se puede definir “aceptable” como aquel software que no tiene incumplimientos que puedan provocar una caída en producción, etc… Este tipo de modelos permiten distinguir dos software de distinto valor y saber cuál está peor, pero no permiten saber cuál está peor o mejor cuando ambos tienen el mismo valor de la clasificación. Por ejemplo: ¿es optimizable por un incumplimiento de tipo optimizable o por 100? Aunque tenga 100 más, ¿son muy distintos los software?

Precisamente para poder comparar software existen los modelos continuos, éstos ofrecen una métrica numérica continua. Para calcular este resultado las fórmulas tienen dos entradas: el número de incumplimientos y la volumetría del software. Por este motivo son buenos modelos para comparar entre dos software.

¿Qué modelo de calidad es el apropiado para mi?

Los modelos continuos son buenos comparadores. Si la intención es tener una idea de cómo está el parque de aplicaciones de una compañía y poder comparar entre aplicaciones su elección es clara. Los modelos discretos, sin embargo, son peores comparando pero ofrecen interpretaciones directas del resultado, como hemos visto más arriba; si el objetivo es introducirlo en una integración continua o servicio automático ésta es la mejor opción.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>